domingo, 1 de noviembre de 2015

Caligrafía ligada, ¿realmente necesaria?

La escritura es la pintura de la voz
Voltaire

Parece ser que en Finlandia, país conocido en el entorno educativo como el modelo a seguir e ideal al que aspirar, se ha decidido que, a partir del curso que viene 2016-2017 se suprima del currículo la Caligrafía ligada para sustituirla por la mecanografía con teclado y la escritura, también a mano, de letra de palo.

Esta decisión viene dada por el avance de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, que con gran celeridad se van involucrando profundamente en la vida diaria de nuestra sociedad.
Además, la mayoría de las señales y de las palabras que se leen durante el día: libros, señales, carteles... está escrito en letra de imprenta; y la letra caligráfica parece que solamente se ciñe al ámbito escolar.

Por tanto, ¿para qué seguir manteniendo esta forma de enseñar a escribir que tan compleja resulta para muchos niños y que luego se abandona con rapidez?

Para fundamentar mi opinión primero me gustaría resaltar la importancia de la escritura a mano, ya que aunque las tecnologías obliguen a usar menos el bolígrafo, el propio acto de escribir es complejo e involucra tres procesos cerebrales: el primero sería el visual, por medio de la vista; el proceso motriz, trabajando la motricidad fina al agarrar el lapicero y hacer trazos sobre el papel; y el cognitivo-perceptivo, que permite interpretar la letra escrita como un símbolo con sentido. Estos procesos presentes en la escritura manual, se pierden a la hora de usar un teclado.
La mecanografía aporta otros procesos que pueden ser interesantes para el desarrollo de la persona y es lógico que cada vez se vaya fomentando más el uso del teclado desde edades más tempranas. Sin embargo, esos procesos presentes en la escritura manual se perderían.

El debate sobre la enseñanza de la escritura ligada frente a la de palo no es sencilla. Personalmente considero que se trata de un intercambio de opiniones entre lo pragmático y lo creativo. La sociedad incita a las personas a ser cada vez más competentes y eficaces, por lo que, ¿para qué aprender un tipo de escritura que no voy a volver a utilizar? Eso mismo ocurre con muchos aprendizajes que se realizan en el colegio: ¿para qué tocar la flauta?, ¿para qué me sirve hacer un collage?, ¿para qué sirve el silencio?

La escritura de palo, es estándar, igual para todos, no evoluciona; mientras que la escritura caligráfica parte de una base algo más estética y permite evolucionar hacia una caligrafía más personal. Escribir a mano siempre tendrá un sentido más personal, ya que la grafía es propia de cada uno. No puede negarse la diferencia que hay entre escribir una carta a un ser querido, transmitiendo sentimientos a mano o en ordenador. El sentido es diferente.

Si todos escribimos con letras estandarizadas, es posible que seamos más competentes, pero se estaría perdiendo una gran parte de la personalización de la escritura que sería irrecuperable en el futuro.

Os invito a ver esta charla en la que Jake Weidmann, maestro calígrafo y artista, defiende la necesidad de mantener la educación en la escritura manual:



Para saber más:




martes, 21 de julio de 2015

Flipped Classroom

Si enseñamos a los estudiantes de hoy como enseñamos ayer les estamos robando el mañana

John Dewey

El pasado mes de junio finalicé mis estudios de Máster, presentando un proyecto de investigación-innovación sobre una metodología que cada vez va sonando más en el ámbito educativo: Flipped Classroom.

El modelo Flipped Classroom, se basa en “dar la vuelta” al modelo educativo conocido y utilizado hasta ahora, donde el maestro, conocedor de la información, comunica los contenidos a los alumnos mediante explicaciones en el aula, y propone ejercicios prácticos para realizar en casa con el objetivo de consolidar el aprendizaje. Con este método, el estudiante recibe y asimila los contenidos de la asignatura antes de llegar al aula, y esas tareas prácticas que antes se realizaban fuera del horario escolar, ahora se convierten en la actividad principal de las clases.
Por tanto, el objetivo es lograr una pedagogía activa, donde la individualización y la personalización son la llave del aprendizaje.

Sin haber tenido contacto previo con esta metodología y basándome en las investigaciones de Raúl Santiago y Javier Tourón en TheFlippedClassroom, pude realizar un primer acercamiento a esta nueva forma de entender la educación en mi periodo de prácticas en Educación Secundaria.

La idea era grabar las clases virtuales para que los alumnos las pudieran ver en sus casas y después poder realizar trabajos prácticos en el aula. Se pensó que lo mejor era que fueran apareciendo pautadamente, para que no vieran todos los vídeos de una vez, así que, tras la grabación de los vídeos, se creó un Blog en el que se fueron subiendo las clases de forma ordenada. De esta forma, cada clase iba siendo como una página del diario de aprendizaje de la Unidad. Al llegar al aula tras el visionado de la clase en el Blog, tenían que realizar de forma cooperativa la correspondiente práctica en la que tenían que aplicar los conocimientos adquiridos en los vídeos.

Fue una experiencia de aprendizaje muy completa, tanto por conocer y proponer esta metodología desconocida para mí, como por el trabajo de análisis e investigación que ha supuesto, logrando resultados positivos en las hipótesis que se habían formulado en el proyecto.

Para más información:
Bergmann, J. & Sams, A. (2014). Dale la vuelta a tu clase. Madrid: Ediciones SM
Tourón, J., Santiago, R. y Díez, A. (2014). The Flipped Classroom. Cómo convertir la escuela en un espacio de aprendizaje. Grupo Océano.